Ensayos

Ensayos

'Uno de los procesos más bonitos a la hora de trabajar con las actrices ha sido el de buscar un delicado equilibrio entre el silencio y la palabra. Cuando leíamos juntas el guion hablábamos mucho de los pequeños gestos que acompañarían esos silencios y palabras. Los gestos son ambiguos, esquivos y a menudo revelan las emociones más profundas. Queríamos que esos gestos se sintieran naturales, cotidianos, y que fueran valientes a la par que cobardes, como lo son las palabras que tantas veces nos guardamos para proteger al otro y que, en otras ocasiones, se escapan hiriendo a quien solo velaba por nuestro cuidado. En cada ensayo había una pregunta que nos atravesaba: cómo vivir la propia vida y manejar el amor incondicional que nos siembra miedos. 

Para conseguir el tono que imaginábamos era necesario medir mucho cada uno de esos gestos, silencios y palabras, ya que tanto a la madre como a la hija les cuesta ser sinceras por miedo a preocupar o defraudar a la otra. Queríamos construir un clima de mucha ternura y complicidad entre ellas y, a la vez, cargarlo de mentiras ingenuas y torpezas con las que fracasar en el empeño de sobreprotegerse. Esto implicó trabajar en dos direcciones, por un lado, las actrices tenían que meterse de lleno en las emociones más íntimas de los personajes y explorarlas hasta las últimas consecuencias y, por otro, llevarlas a la mínima expresión para esconderlas como si nada de eso estuviera pasando' .

 

 

 

Primer ensayo de Celia Rico con Lola Dueñas y Ana Castillo

'Este fue nuestro primer ensayo juntas. La primera vez que escuché los diálogos con sus propias voces. Uno de los momentos más conmovedores: cuando los personajes empiezan a estar vivos”.

La escena en la película [24']

Viaje al cuarto de una madre: Proceso de creación