El proceso de montaje

El proceso de montaje

‘Para mí es fundamental trabajar el montaje en papel. Poder tener las capturas de todos los planos y, en el caso de los planos secuencia, de todos los momentos clave de cada escena. Es una manera muy directa de visualizar la película y de poder pensar y repensar la estructura, viendo la evolución a través de las imágenes.’

El rodaje se detuvo en marzo de 2020 y durante el confinamiento más estricto (entre marzo y mayo de 2020) Meritxell Colell Aparicio, que también es montadora, inició un primer montaje-ensamblaje del material. En aquellos primeros meses también compartió sesiones de visionado con la montadora Ana Pfaff. Dice la cineasta: ‘Compartir el visionado con Ana es un momento decisivo en nuestro modo de trabajo: asistir a su primera reacción ante el material es muy valioso para mí. Ella no ha leído el guión y, por lo tanto, es la primera espectadora de la película potencial. En este sentido, es esencial escuchar las sensaciones que tiene en cada una de las escenas, cómo recibe una expresión, cómo siente falso u honesto un diálogo, qué sensación rítmica le producen las imágenes…’

En junio de 2020, Meritxell y Ana montan juntas durante cuatro semanas, previendo todavía poder rodar la segunda parte de la película. Durante el verano, los productores constatan la imposibilidad de retomar el rodaje y la cineasta trabaja a solas con el material, combinando la escritura y el montaje. A principios de octubre vuelven a montar con Ana Pfaff durante dos semanas. La cineasta cierra la versión (casi) final de montaje en noviembre.

En diciembre se inician los tres meses de posproducción de sonido con la sonidista Verònica Font, responsable también del sonido directo de la película. Todavía se harán algunas pequeñas modificaciones en el montaje de imagen, que se cierra definitivamente durante las mezclas de sonido.

 

 

 

Dúo: Creation process